CONFIANZA Y GRATITUD:
Escuchas mucho estas palabras, pero quiero que entiendas por qué son tan importantes. Confianza y gratitud son lo que te mantiene cerca de mí. Cuando confías en mí, dejas de preocuparte y de intentar resolver todo por tu cuenta. Fijas tus ojos en mí, buscando lo que YO quiero para ti. Confías en que mi camino es mejor, aunque no siempre lo entiendas.
La gratitud, por su parte, llena tu corazón con lo bueno. Cuando eres agradecido, no hay lugar para quejas ni críticas, esas cosas que te alejan de mí y te hacen tropezar al querer compararte o derribar a otros. La gratitud te enfoca en lo que ya he hecho por ti, en lugar de lo que sientes que te falta.
CADA DÍA
Confiar y ser agradecido no siempre se sienten fáciles o naturales. Son decisiones que tienes que tomar todos los días, muchas veces al día. Va en contra de lo que tu mente quiere hacer, porque es más fácil preocuparse o quejarse. Pero cuando eliges confiar y dar gracias, incluso en las cosas pequeñas, estás dándome espacio para obrar en tu vida.
Practica la confianza en las situaciones cotidianas: cuando algo no sale como planeabas, cuando te sientas perdido o cuando no veas el camino claro. Practica la gratitud por las bendiciones simples: un techo sobre tu cabeza, el aire que respiras, las personas que amas. Pequeños pasos, día tras día, cambiarán tu corazón.
Y por sobretodo, tenme siempre presente.